→ Parece sacado
pero su origen es aún más
sorprendente.→Su motor de
aviación,MP14, lleva nueve cilindros
y desarrolla una potencia de 365CV,
suficientes para impulsar
estruendosamente a este
ingenio sobre agua, nieve o
hielo, a una velocidad máxima
superior a 120km/h. Por todos los puertos que usted hay ido, difícilmente habrá visto algo así. En 1961 el ejército soviético encargo a la compañía Tupolev el diseño de un aparato anfibio para rescatar a los cosmonautas que tomaran tierra en Siberia. El vehículo en cuestión debía ser lo suficientemente compacto (mide 6,11 metros de largo) para viajar en el interior de un helicóptero MK6, y tener capacidad para desplazarse por lagos y gélidas zonas de tundra cubierta de nieve o hielo. El primer prototipo se presentó en Moscú, en 1965, y recibió varios premios gracias a la brillantez de la ingeniería aplicada. El número de aparatos fabricados es una incógnita, y éste fue adquirido, en muy mal estado, por un ciudadano alemán en 1999. Todo el casco fue restaurado a mano y el motor de aviación se construyó en Rumanía, en la fábrica de donde salió. También hubo que rehacerse la hélice y el interior, lo que permitió a su dueño triunfar en varios certámenes de embarcaciones clásicas como el Keels and Wheels Concours. Naturalmente el Tupolev N007 no sirve para tomar el sol ni para comer con los amigos ni para buscar calas escondidas, pero siempre hay gente con gustos peculiares. Este curioso ingenio se subastó a principios del año 2007 en Arizona (EEUU), y un coleccionista se lo llevó a casa a cambio de 184.000 dólares.
